La osteoartritis (OA) es una de las enfermedades crónicas más comunes en perros, especialmente en aquellos de edad avanzada, razas grandes, con antecedentes de displasia articular (como displasia de codo o de cadera), traumatismos o sobrepeso. Se trata de una patología degenerativa que afecta a las articulaciones, produciendo un deterioro progresivo del cartílago articular, inflamación y alteraciones en el hueso subcondral. Con el tiempo, estas lesiones provocan dolor, rigidez y pérdida de movilidad, afectando gravemente a la calidad de vida del animal.

Síntomas de la osteoartritis en perros
Los signos clínicos de la OA pueden ser sutiles al principio y pasar desapercibidos. Sin embargo, algunos síntomas de esta enfermedad incluyen:
– Cojera: intermitente o persistente.
– Dificultad para levantarse o subir escaleras/sofá/coche.
– Disminución de la actividad física o juego.
– Lamerse las articulaciones afectadas.
– Rigidez al iniciar el movimiento, que mejora tras caminar un poco.
El diagnóstico se basa en una combinación de la historia clínica, la valoración de los signos clínicos, la exploración ortopédica y las pruebas de imagen.
Tratamiento de la osteoartritis.
La OA es una enfermedad incurable, crónica y progresiva. El tratamiento tiene como objetivo la reducción del dolor y mejorar la calidad de vida del paciente. Para ello, tradicionalmente, se han empleado antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), condroprotectores, control del peso y fisioterapia. Es una medicación adecuada que suele lograr la atenuación de las molestias.
Sin embargo, no todos los perros toleran bien los AINEs a largo plazo especialmente aquellos con enfermedad renal, hepática o gastrointestinal. Por ello, se han desarrollado terapias más específicas y seguras, como Librela.

¿Qué es el Librela y cómo se administra?
Librela es el primer medicamento veterinario de su clase. Contiene bedinvetmab, un anticuerpo monoclonal que se une al Factor de Crecimiento Nervioso (FCN), un componente clave en la transmisión del dolor, y lo bloquea. El FCN se encuentra elevado en las articulaciones inflamadas y actúa sensibilizando las terminaciones nerviosas al dolor. Al unirse a este factor, Librela impide su interacción con los receptores del dolor, reduciendo así la percepción del mismo y mejorando la movilidad.
La implicación del hígado y los riñones en su metabolismo y eliminación es mínima, así como los efectos adversos a nivel gastrointestinal, por lo que presenta un buen perfil de seguridad.
Como clínica veterinaria en León, en Sanivet ofrecemos asesoramiento personalizado sobre salud, nutrición y cuidados para tu mascota. Ante cualquier duda o problema, no dudes en contactar con nosotros.



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