Las pulgas son uno de los ectoparásitos más frecuentes en perros y gatos, y aunque a veces pueden parecer una molestia pasajera, en muchos animales provocan un problema mucho más serio: la dermatitis alérgica a la picadura de pulgas (DAPP). Esta reacción alérgica es una de las causas más comunes de prurito intenso y lesiones cutáneas en perros y gatos, especialmente en los meses más cálidos.
¿Qué son las pulgas?
Ctenocephalides felis es una de las pulgas más abundantes y de mayor distribución mundial, y la más frecuente en los perros y los gatos. Son hematófagas (se alimentan de sangre) y, además de ser muy molestas, pueden transmitir otros parásitos e infecciones a los gatos, los perros e incluso a los humanos. Las más destacadas son la bacteria Bartonella y el cestodo (gusano plano intestinal) Dipylidium caninum.
El ciclo de vida de las pulgas consta de cuatro fases: huevo, larva, pupa y adulto. La pulga adulta pone los huevos, que suelen caer en el entorno (camas, mantas, alfombras…). Los huevos eclosionan, dando lugar a las larvas. Las larvas permanecen en el ambiente y, con unas condiciones de temperatura y humedad adecuadas, se transforman en pupa. Las pupas esperan las condiciones idóneas para emerger como adultos, que buscan un nuevo hospedador para alimentarse de sangre. Tienen unas patas diseñadas para saltar, lo que les permite moverse de un animal a otro. Todo este ciclo vital puede completarse en sólo unas semanas si las condiciones son ideales por lo que, para prevenir las infestaciones, hay que hacer un adecuado control de todas sus fases (tanto las que suceden en el animal como las que tienen lugar en el medio ambiente).
En los animales, las localizaciones más habituales donde se encuentran las pulgas son: parte posterior de las orejas, lomo, base de la cola, vientre y zona interior de axilas y muslos.

¿Qué es la DAPP?
La dermatitis alérgica a la picadura de pulgas (DAPP) es una reacción de hipersensibilidad alérgica que se produce cuando el animal entra en contacto con la saliva de la pulga durante la picadura. Esta saliva contiene antígenos que el sistema inmunitario del animal reconoce como extraños, reaccionando de forma exagerada. No es necesaria una infestación masiva para que se desencadene esta reacción: una sola picadura puede causar una respuesta alérgica severa en animales sensibilizados.
Suele aparecer en animales genéticamente predispuestos, y que pueden padecer otras enfermedades cutáneas subyacentes como dermatitis atópica.
¿Cuáles son los síntomas de la DAPP?
En perros, los síntomas más comunes incluyen:
- Picor intenso (prurito), especialmente en la zona lumbar, base de la cola, muslos y abdomen.
- Lesiones en la piel como pústulas, costras, eritema o engrosamiento de la piel.
- Alopecia difusa debido al rascado o lamido excesivo.
- En casos crónicos, puede haber hiperpigmentación o infecciones secundarias por bacterias o levaduras.

En los gatos, la presentación puede ser más variada:
- Cara, cuello y mitad posterior del cuerpo son las zonas donde más se manifiesta la DAPP.
- Alopecia y escoriaciones ocasionadas por el lamido, rascado y mordisqueo.
- Dermatitis miliar, caracterizada por pequeñas costras distribuidas comúnmente en lomo, cuello y cara.
¿Cómo se trata la alergia a la picadura de pulga?
El tratamiento de la DAPP tiene dos pilares fundamentales: el control de la sintomatología y la eliminación rigurosa de las pulgas.
- Tratamiento sintomático: se basa en el control del picor e inflamación de la piel del paciente. Se utilizan medicamentos como corticoides o antihistamínicos, entre otros, dependiendo de la gravedad del cuadro. En casos complicados con infecciones secundarias, puede ser necesario el uso de antibióticos o antifúngicos.
- Control ambiental y eliminación de pulgas: es fundamental aplicar de manera regular un tratamiento antiparasitario eficaz en todos los animales del hogar, incluso en aquellos que no presentan síntomas. Existen muchas opciones: pipeta, comprimidos, sprays… Además, no debemos olvidarnos del entorno; es esencial aspirar con frecuencia, lavar todos los textiles en contacto con las mascotas en ciclos de lavadora con agua caliente. Y en caso de infestaciones graves, se debe considerar un tratamiento ambiental específico mediante un regulador del crecimiento de insectos y/o la aplicación profesional de productos en entornos interiores y exteriores.
¿Se puede prevenir la DAPP?
La prevención es clave y se basa en evitar las picaduras de las pulgas. Esto se consigue manteniendo una desparasitación externa regular durante todo el año, no solo en los meses cálidos ya que, aunque su prevalencia puede variar, actualmente hay ectoparásitos durante todos los meses del año. Incluso los animales que viven dentro de casa pueden infestarse si traemos pulgas del exterior en la ropa o el calzado, o si entran en contacto con otros animales parasitados.
La alergia a la picadura de pulgas es una patología muy frecuente, molesta y que puede complicarse sin el tratamiento adecuado, pero perfectamente evitable con un buen programa de control parasitario. Si observas que tu perro o tu gato se rasca más de lo normal, tiene calvas o lesiones en la piel, no esperes: acude a tu veterinario de confianza para una evaluación dermatológica completa. Tu peludo te lo agradecerá.



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